Innovación es la apuesta en nuevas series de televisión

Escena de USS Callister, primer episodio de la cuarta temporada de la serie Black Mirror.

La realidad del mundo se ha vuelto muy subjetiva. En la actualidad todo depende, o está vinculado con la tecnología; crear contenidos aislados a esto se hace poco rentable. Todo lo contrario sucede cuando las producciones centran sus tramas en grandes apuestas al futuro y a un mundo más sencillo amparado en los avances tecnológicos, incluso cuando la ambientación y la historia nace de épocas anteriores. La televisión ya no es lo mismo que antes y ahora, los personajes lucen diferentes, los escenarios son variados y los efectos cinematográficos son inigualables.

Muchas son las series que han evidenciado estos elementos en sus productos finales, permitiéndose ir mucho más allá, y apostando por sorprender e innovar con contenidos incomparables, con los que no todos tienen la posibilidad de competir. Millonarias inversiones evidencian la calidad de sus contenidos que hoy dan a los grandes ejecutivos muchas ganancias, y a sus fanáticos historias inolvidables.

Black Mirror

En este entorno, surgen producciones como Black Mirror,  audiovisual de Charlie Brooker producido y transmitido en un principio por  Channel 4 de Reino Unido y luego por Netflix, basado en una antología de ficción que muestra cómo la tecnología más avanzada choca contra los instintos más oscuros del ser humano. Dividida en cuatro temporadas, y 19 capítulos independientes y muy distintos entre sí, que muestran una gran variedad de planteamientos dentro de un mismo universo, Black Mirror conecta todos los sentidos y sentimientos del ser humano en un futuro tecnológico que envuelve a la sociedad y con el que muchos se pueden ver representados.

Las redes sociales, la presión mediática, avatares virtuales, internet, sistemas de reconocimiento, inteligencia artificial y otros muchos elementos, se mezclan en historias reales que están cargadas de mucha alma, sentimiento, optimismo, romanticismo, infidelidades, celos, matrimonios, terror psicológico y muertes; todo mezclado en un mundo surrealista, del que todos podrán formar parte en algún momento, si la tecnología pasa a ser una prioridad más que una herramienta de vida.

Juan Carlos Orellana, columnista y analista de cine describe la serie como “el máximo exponente en el ámbito de abordar temas filosóficos en la televisión”.

Mindhunter

Mindhunter

Por su parte, Mindhunter, de Joe Penhall y con David Fincher dirigiendo algunos de los capítulos de la primera temporada lanzada en 2017 por Netflix, muestra una fría radiografía de las mentes criminales más siniestras de la historia de los Estados Unidos, y cómo el FBI busca desarrollar su ciencia criminal a través del análisis de la psicología de atroces asesinatos (basados en historias reales ocurridos en los años 70) mediante encuentros peligrosamente cercanos con los homicidas.

La serie es impecable en su hechura. Cada detalle, desde la ambientación como los personajes, están en su sitio, con una perfección que se nota de principio a fin. Se trata de un juego de inteligencias y una investigación profunda, que llevará a todos los personajes a su límite máximo. La historia lucha por aumentar el conocimiento, la metodología y la modernización de la psicología criminal aplicada. En la trama se incluye la intriga, el suspenso y la acción.

Con al menos 50 tomas por escena, en Mindhunter se evidencia un gran trabajo audiovisual, que da otra perspectiva de los casos de investigación con nuevos elementos y estudios, que a pesar de estar inspirada en homicidios de los años 70, evidencia algunos elementos actuales que sumergen a quienes la ven en una maravillosa historia.

Game of Thrones

Game of Thrones (GOT), serie de fantasía medieval producida por HBO basada en el best-seller de George Martin, A Song of Ice & Fire, se estrenó el 17 de abril del 2011 y en 2019 viene con su novena temporada. Ganar el juego de Tronos es el fin de los personajes de esta serie, con todas las características de un clásico contemporáneo.

El audiovisual muestra desde el ficticio reino de Westeros una mezcla de amor, vanidad, lujuria, traición y magia, con espectaculares efectos especiales, y juegos de cámara y producción, que la hacen ver como una historia totalmente real, a pesar de todo forma parte de la imaginación de sus creadores. Sus colores, iluminación y escenarios son una combinación perfecta con un sonido que envuelve a sus fanáticos y la han convertido a lo largo de estos 7 años en la pantalla, en una de las series más vistas en el ámbito mundial.

De acuerdo a cifras de Nielsen, más de 16 millones de personas siguieron la popular serie en su octava temporada. Unas 12.1 millones lo hicieron a través de HBO, mientras que otras 4 millones vieron el episodio por canales de streaming. La temporada de siete capítulos comenzó con 10.1 millones de espectadores. Ahora sus fanáticos deben esperar hasta el 2019 para ver qué más trae GOT en lo que será su última temporada.

Con información de:

www.hipertextual.com,  www.avclub.com, www.vix.com, www.eluniversal.com.mx

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